E.g., 09/17/2014
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Tiempo de moderar el optimismo: comparando experiencias de migracion y desarrollo en Mexico y Marruecos

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Tiempo de moderar el optimismo: comparando experiencias de migracion y desarrollo en Mexico y Marruecos

Izquierda: migrantes que regresaron de California, donde se emplearon como trabajadores agrícolas, introducen nuevas técnicas de cultivo en Zacatecas, México (fotografía de Oliver Bakewell).
Derecha: Inversiones de migrantes en proyectos turísticos en Ouarzazate, Marruecos (fotografía de Thomas Lacroix).

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A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, Marruecos y México se han convertido en fuentes de fuerza laboral migrante, mayoritariamente de poca calificación, en los Estados Unidos y la Unión Europea.

A pesar de sus relevantes diferencias históricas, culturales y económicas, estos dos países comparten similares rasgos geopolíticos, a saber: estar ubicados en la principal línea divisoria entre el Norte y el Sur y el ser "fronteras migratorias". Esto explica que haya llamativas semejanzas entre las tendencias migratorias de Marruecos y México.

En ambos países cerca del 10 por ciento de los ciudadanos vive actualmente en el exterior, y las remesas se han convertido en una fuente vital de ingresos así como de alivio a la pobreza, sobre todo en las zonas rurales.

Debido a la importancia estratégica de la migración, no es de extrañar que tanto el gobierno marroquí como el mexicano hayan promovido la migración, ya sea abierta o tácitamente. Asimismo, ambos países se han esforzado recientemente en establecer lazos con sus poblaciones en el exterior, a fin de maximizar los flujos de remesas y acrecentar significativamente el impacto positivo de la migración en el desarrollo.

Estos fenómenos explican que, aún cuando recientemente han surgido visiones optimistas acerca de la migración y el desarrollo, esta temática siga siendo un relevante objeto de debate y discusión.

Aviso
La Fuente de Información Migratoria (Migration Information Source) agradece al Instituto de Migración Internacional de la Universidad de Oxford por obtener la traducción de este artículo. Por favor tome en cuenta que la Fuente de Información Migratoria y el Instituto de Política Migratoria no ofrece su contenido en español u otros idiomas regularmente.
 

Dado que hay notables similitudes entre Marruecos y México, por el peso relativo de la migración y su importancia estratégica para la economía, es sorprendente que la investigación no se ha dirigido hacia análisis comparativos entre ambos territorios. De hecho, los estudios realizados suelen centrarse principalmente en la frontera.

A fin de llenar este vacío, el Instituto de Migraciónes Internacional de la Universidad de Oxford inició el proyecto Diálogos Transatlánticos de Migración y Desarrollo: las experiencias México-Estados Unidos y Marruecos-Unión Europea, en estrecha colaboración con investigadores y políticos marroquíes y mexicanos (para más detalles véase el recuadro).

Este artículo aborda brevemente la historia migratoria de cada país, los factores que impulsan la migración, las tendencias respecto al flujo de remesas, los efectos que ha tenido sobre el desarrollo, y las experiencias existentes tanto de las organizaciones de migrantes como de envío de remesas colectivas. En base a los resultados empíricos del proyecto, presentamos nuevos enfoques en relación al debate sobre migración y desarrollo.

Antecedentes del proyecto
A partir de iniciativas previas que el Instituto Internacional de Migración ha llevado a cabo para generar perspectivas "desde el Sur" sobre migración y desarrollo, el Proyecto Diálogos Transatlánticos en torno a Asuntos de Migración y Desarrollo se propuso estimular una discusión transatlántica Sur-Norte y Sur-Sur sobre dicha temática, involucrando en la misma a académicos, formuladores de políticas y migrantes de Marruecos, México, los Estados Unidos y la Unión Europea.

Junto a la realización de varios estudios exploratorios, las actividades se centraron en dos visitas a zonas emisoras de migrantes en Zacatecas, México (marzo de 2009) y Ouarzazate, Marruecos (marzo de 2010). Las visitas de campo y las entrevistas con migrantes permitieron a los participantes ver de primera mano las inversiones realizadas por los migrantes, así como los impactos más amplios de la migración en aspectos como la demografía, la política y la socio-economía.

El hecho de confrontar estas realidades directamente en el campo permitió que los participantes observasen el impacto diferencial de la realidad analizada. A su vez, esto condujo a nuevas discusiones acerca de las condiciones y factores que permiten explicar la diversidad del fenómeno y cómo las políticas pueden contribuir a elevar los impactos positivos de la migración en el desarrollo.

El proyecto ha intentado responder tres preguntas principales:

  • ¿Cómo ha incidido la migración en el desarrollo de regiones emisoras de migrantes?
  • ¿Cómo se pueden explicar las diferencias en el impacto que ha tenido la migración en distintas regiones y países?
  • ¿Qué aprendizajes se pueden inferir a partir de estas experiencias con miras a formular políticas más adecuadas y elaborar una agenda para futuras investigaciones comparativas?

Los recorridos de campo se organizaron en colaboración con equipos de investigación del Centro para Región y Regionalismo (E3R) de la Universidad Mohamed V de Rabat-Agdal, Marruecos y la Universidad de Zacatecas, México.

La financiación para la visita de estudio en México fue proporcionado generosamente por el Fondo German Mashal de los Estados Unidos y en Marruecos por el Deutsche Gesellshaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ) GmbH y la Fundación Hassan II para Marroquíes Residentes en el Extranjero.

El proyecto Diálogos Transatlánticos forma parte de la temática de investigación Migración y Desarrollo del Instituto de Migraciones Internacionales.

 

Marruecos y México como países de migración fronteriza

Aún cuando los flujos migratorios de Marruecos a la Unión Europea y de México a los Estados Unidos tienen profundas raíces históricas, es sobre todo a partir de las décadas de 1950 y 1960 que progresivamente se han ido convirtiendo en fuentes de mano de obra para las pujantes economías de los Estados Unidos y del norte de Europa.

La migración aumentó, en buena parte, debido a los esquemas de reclutamiento de fuerza laboral. En los Estados Unidos, millones de mexicanos arribaron por medio del Programa Bracero, que comenzó durante la Segunda Guerra Mundial. Dicho programa (que duró desde 1942 a 1964), surtió de trabajadores para dar cobertura principalmente a empleos temporales en el sector agrícola.

En Europa, varios países del noroeste del continente (como Alemania, Bélgica, Francia y los Países Bajos) firmaron acuerdos con Marruecos en los años sesenta para contratar a "guest workers" (trabajadores invitados) a fin de cubrir puestos de trabajo en la agricultura, la construcción, la industria y la minería. En su mayoría, dichos acuerdos se terminaron en 1973 (o en los años sucesivos) debido a la crisis del petróleo, cuando los precios del combustible se elevaron drásticamente de modo global, a causa del embargo realizado por los países productores de petróleo del Medio Oriente.

En ambos casos, la interrupción del reclutamiento y las políticas encaminadas al retorno de migrantes no condujeron a un regreso masivo de éstos. Más bien, las restricciones migratorias impidieron que se diese un flujo de ida y vuelta conocido como migración circular y, paradójicamente, impulsaron la migración de familias y el asentamiento permanente en los países receptores durante la década de los ochenta. Las amplias y extendidas redes tanto de marroquíes como de mexicanos alentaron a familiares y a amigos a unírseles y, de esta manera, muchos cruzaron las fronteras respectivas de forma ilegal.

Según datos de la Encuesta de la Comunidad Estadounidense (American Community Survey) que anualmente realiza la Oficina de Censo de los Estados Unidos, en el año 2008 residían en los Estados Unidos un total de 11,4 millones de personas que habían nacidas en México, de las cuales, según Departamento de Seguridad Interna (DHS), la mitad no contaba con la autorización para ello. Asimismo, un informe elaborado por la Fundación Hassan II para Marroquíes Residentes en el Extranjero estimaba que Marruecos tenía cerca de 3,2 millones de ciudadanos viviendo en el extranjero, de los cuales 2,75 millones estaban en la Unión Europea. Este informe también estimaba que alrededor de 200.000 individuos no contaban con la autorización debida, residiendo principalmente en los países del Sur de Europa

A partir de la década de los noventa, las zonas de origen y los países de destino de las migraciones mexicana y marroquí se han diversificado.

Aunque los migrantes mexicanos siguen concentrándose en destinos clásicos, como los estados de California, Illinois y Texas, también han seguido oportunidades económicas en estados sureños como Carolina del Norte y Georgia, así como en estados del centro como Iowa y Nebraska. Y si bien los emigrantes mexicanos solían provenir de estados ubicados en el centro-occidente del país, como Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Zacatecas, actualmente los flujos también proceden de estados como Chiapas, Oaxaca y Veracruz, situados en el sur y el sureste.

En el caso de los marroquíes, España e Italia se han convertido en nuevos destinos migratorios, debido a las mayores facilidades para encontrar trabajo con respecto a otros contextos. Asimismo, es relevante el flujo de mujeres marroquíes que han encontrado trabajo como empleadas domésticas y cuidadoras. La migración de marroquíes mejor calificados se ha dirigido a Canadá y a los Estados Unidos, flujo que ha ido aumentando progresivamente.

La emigración tradicional de marroquíes provenía de los Montes Rif en el norte, la región de Sous en el suroeste y los oasis del sur. Sin embargo, el incremento de la migración hacia España, Italia y América del Norte también ha coincidido con la aparición de nuevas fuentes regionales de emigración, como la planicie de Tadla y Khouribga, así como las grandes ciudades.

A lo largo de los últimos 20 años, tanto Marruecos como México han incrementado el tránsito y la residencia de migrantes provenientes de países más pobres localizados más al sur, concretamente en el áfrica subsahariana y América Central, respectivamente. Debido a su papel como "países en tránsito," México y Marruecos han sido presionados por los Estados Unidos y la Unión Europea respectivamente, para que refuercen y vigilen sus propias fronteras y que acepten a migrantes deportados a las regiones de origen.

Factores que impulsan la migración: las brechas Norte-Sur

Según los resultados de este proyecto de investigación, las migraciones desde Marruecos y México están estrechamente vinculadas con los ciclos financieros de la Unión Europea y los Estados Unidos. Este fenómeno se refleja en la disminución de las tasas de emigración durante la recesión que tuvo lugar a principios de los ochenta y el posterior aumento durante la década de los noventa. Este aumento fue debido al intenso crecimiento económico así como a la desregulación de la economía y del mercado laboral en la Unión Europea y los Estados Unidos.

La reciente crisis económica global que golpeó a nichos laborales tradicionales de inmigrantes, como la construcción, elevó el desempleo entre marroquíes y mexicanos y parece haber afectado a posibles nuevas llegadas. En España, la tasa de desempleo en el sector de la construcción llegó a 19,6 por ciento, su nivel más alto, en mayo de 2009.

Después de alcanzar niveles tan altos como 14,6 por ciento en enero de 2010, la tasa de desempleo entre inmigrantes mexicanos y centroamericanos en los Estados Unidos descendió a 9,5 por ciento en mayo de 2010. Además, parece que hay menos migrantes dirigiéndose hacia el norte. Según una encuesta de hogares que el gobierno mexicano realiza mensualmente, en el tercer cuatrimestre de 2009 la cantidad de población que estaba yéndose al extranjero había disminuido un 8% con respecto al mismo período en 2008 y un 39 por ciento con respecto a 2007.

No está claro cuándo ni con qué prontitud las tasas de inmigración volverán a recuperarse como resultado de las mejoras en las condiciones económicas y las oportunidades laborales. Lo que sí está claro es que, de modo similar a la situación de la década de los setenta, la recesión no ha llevado a que la mayoría de los migrantes retornen a sus países de origen.

Los flujos marroquíes y mexicanos responden a la continua demanda por trabajo poco calificado de baja remuneración en los sectores de la agricultura, la construcción y servicios. Además, la creciente integración económica principalmente por medio de inversiones y acuerdos de libre comercio entre Estados y México (el Tratado de Libre Comercio de América del Norte) y entre la Unión Europea y Marruecos (Acuerdos de Asociación de la Unión Europea), han seguido alimentando la migración (a menudo irregular).

Aunque tanto los Estados Unidos como la Unión Europea han invertido considerablemente en "combatir" la migración irregular, ninguno ha abordado de forma adecuada la cuestión de la demanda de trabajo poco calificado. Debido a ello, las restricciones en la política migratoria han causado el aumento de migración ilegal, el cambio de rutas de llegada, que la migración en sí sea más riesgosa y que la circularidad disminuya.

El análisis también muestra que las brechas de ingresos entre Marruecos y la Unión Europea así como entre México y los Estados Unidos, han permanecido notablemente constantes desde los años ochenta, a pesar de (o, según algunos participantes en el proyecto, como resultado de) los acuerdos de libre comercio (véase gráfica 1). La brecha entre los ingresos de Marruecos y la Unión Europea es de 1:9, mucho más amplia que la que separa a México de Estados Unidos de 1:3.5. Sin embargo, la desigualdad de ingresos en México es mayor que en Marruecos, lo cual ayuda a explicar por qué muchos mexicanos emigran al norte.

Al mismo tiempo, la disparidad en relación a indicadores de desarrollo humano, tales como la esperanza de vida, prácticamente han desaparecido Las tasas de natalidad en Marruecos y México han disminuido drásticamente mientras que las tasas de alfabetización se han acercado a las de la Unión Europea y de los Estados Unidos (véase cuadro 1). Sin embargo, para que estas tendencias conduzcan a la disminución de la emigración y al aumento de la inmigración dependerían crucialmente del crecimiento económico y la estabilidad política en el futuro.

 

Gráfica 1: Unión Europea-Marruecos y Estados Unidos-México, proporción PIB per capita, 1980-2006
Fuente: Banco Mundial, Indicadores del Desarrollo Mundial, diciembre de 2008

 

Cuadro 1: Indicadores de Desarrollo Humano para los Estados Unidos, México, la región Euro^ y Marruecos

  Estados Unidos México Zona Euro^ Marruecos
Esperanza de vida (al nacimiento, años totales)        
1960 69.8 57.3 69.5 46.9
1970 70.8 61.7 71.3 51.9
1980 73.7 66.8 73.7 57.9
1990 75.2 70.9 76.1 64.3
2000 77.0 74.0 78.5 68.8
2006 77.8 74.5 80.0 70.7
Tasas de fertilidad (nacimientos por mujer)        
1960 3.7 6.8 2.6 7.2
1970 2.5 6.7 2.4 7.1
1980 1.8 4.7 1.8 5.6
1990 2.1 3.4 1.5 4.0
2000 2.1 2.7 1.5 2.7
2008 2.1 2.1 1.6 2.4
Tasas de alfabetización (porcentaje de población mayor de 15 años)        
1980 99% 83% 99% 30%*
1990 99% 88% 99% 42%**
2000 99% 91% 99% n.d.
2008 99% 93% 99% 56%

Notas: n.d.: no disponible
^ La zona Euro incluye: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal.
^^ Las tasas de alfabetización de los Estados Unidos y la zona Euro generalmente se estiman en 99 por ciento.
*1982
**1994
Fuentes: Indicadores del Desarrollo Mundial 2008 e Indicadores del Desarrollo Mundial 2010 (Washington, DC: Banco Mundial).

 

Remesas: tendencias y dependencia

Durante las últimas décadas, las remesas hacia Marruecos y México han experimentado un rápido crecimiento debido al aumento de la población residente en el extranjero, a la expansión del sector financiero en cada país y a la proliferación de agencias de transferencia de dinero privado.

Según el Banco Mundial, en 2008 Marruecos y México recibieron aproximadamente 6,9 y 26,3 miles de millones de dólares, respectivamente, es decir: un promedio aproximado de 2.300 dólares por migrante en ambos países.

La crisis financiera global ha llevado a una disminución moderada pero no drástica de las remesas (véase la gráfica 2), lo cual muestra que éstas constituyen un flujo de ingresos relativamente estable.

 

Gráfica 2: Remesas hacia Marruecos y México, 1979-2009, montos totales
Fuente: Banco Mundial, Datos sobre Remesas 2009


Marruecos depende más de sus remesas que México, ya que representan el 8 por ciento de su PIB, mientras que para este último constituyen el 2.4 por ciento del PIB. Esta diferencia revela que la economía marroquí está menos desarrollada que la mexicana, aunque esta última ha incrementado su dependencia hacia las remesas en las últimas décadas (véase gráfica 3).

 

Gráfica 3: México, representación de remesas en el PIB, 1979-2006 (en porcentaje)
Fuente: Banco Mundial, Datos sobre Remesas 2009


Los impactos mixtos de la migración en el desarrollo

El hecho de que la migración incida en el desarrollo de manera positiva o negativa depende de la perspectiva, la escala y el marco temporal que se tomen a la hora de efectuar la evaluación correspondiente.

Desde un punto de vista positivo, las remesas han mejorado significativamente el nivel de vida de las regiones de emigración, tanto en Marruecos como en México. En muchos casos, las remesas han permitido que las familias de migrantes adquieran tierras e inviertan. Aún cuando se suele pensar que las remesas destinadas a necesidades diarias y a la construcción son "improductivas", éstas contribuyen a elevar los estándares de vida. Concretamente, la inversión en vivienda se considera una apuesta fiable en entornos de inversión que a menudo son inseguros y poco atractivos.

También se ha establecido que si bien, en su mayor parte, las remesas no benefician a los más pobres, las inversiones de los migrantes y los gastos realizados en sus lugares de origen sí generan algunas oportunidades de empleo, como la construcción de casas particulares, la ejecución de proyectos agrícolas (por ejemplo, producción de azafrán en Taliouine, Marruecos, y de ciruelas y duraznos orgánicos en Jerez, México), industrias relacionadas con agricultura (como el cultivo y procesamiento de agave para destilar mezcal, en Juchipila, México) e infraestructura para turismo (como hostales en el sur de Marruecos).

Sin embargo, las migraciones también pueden traer consigo cambios que incrementan la desigualdad social y económica, sobre todo cuando los pobres no pueden emigrar debido a los fuertes controles migratorios y/o al alto costo que implica conseguir un pasaje para una travesía ilegal.

Los migrantes inversores más dinámicos que el grupo de estudio visitó en Marruecos y México parecían pertenecer a sectores acomodados y con elevados niveles educativos. Entre estos casos podemos destacar a un empresario marroquí a cargo de una destilería de agua de rosas en Marruecos, que se había formado como químico en su país natal y también había cursado un posgrado en Francia. Asimismo, dos de los tres empresarios que tenían servicios de catering para hostales que reciben a turistas extranjeros habían estudiado posgrados en Marruecos, uno de los cuales también era hijo del jefe tradicional local.

Si bien la migración tiende, por una parte, a beneficiar a los individuos, familias y comunidades involucradas en ésta, el impacto en el crecimiento y el desarrollo regional es más discutible. Una reflexión central proveniente de las visitas de campo es que los impactos varían entre regiones e, incluso, dentro de éstas dependiendio del contexto en general para el desarollo. Y, de forma más importante, los resultados del trabajo muestran que la migración tiende a reforzar tendencias de desarrollo ya existentes y, por ende, puede poner en marcha círculos de migración y desarrollo tanto positivos (virtuosos) como negativos (viciosos).

Por ejemplo, en zonas relativamente aisladas y menos desarrolladas, la migración puede acelerar aún más la disminución de población y minar la productividad económica. Sin embargo, en estos casos, la migración es más un síntoma que una causa de dicho declive.

Hay comunidades relativamente aisladas en las zonas serranas de Zacatecas, así como algunos oasis en el sur de Marruecos que son más pequeños y de difícil acceso, cuya marginalidad les impide interactuar económicamente con las partes centrales de México y Marruecos, respectivamente. A su vez, esta falta de integración económica merma su desarrollo, lo cual hace que los adultos jóvenes abandonen estos asentamientos tradicionales para buscar oportunidades de trabajo en otros contextos. El despoblamiento resultante puede dar lugar a "pueblos fantasmas", donde apenas quedan unas cuantas unidades domésticas, entre éstas, sólo una pequeña representación de familias jóvenes con hijos.

En contraste, las zonas y áreas más centrales y prósperas tienden a atraer flujos de inmigrantes y remesas. Es allí donde migrantes provenientes de otras partes del país pueden reubicar a sus familiares, sabiendo además que invertir allí les resultará más beneficioso que hacerlo en su comunidad de origen. Estas decisiones pueden acelerar aún más el crecimiento, especialmente en los centros urbanos. En lo que respecta a las zonas rurales, los migrantes prefieren regresar a comunidades del "boom migrante", acelerando así las tendencias existentes en materia de urbanización.

Para las regiones objetivo de los estudios de caso, dos centros urbanos en crecimiento como Jerez en Zacatecas (México) y Tinghir en el valle de Todgha (Marruecos), han experimentado estas tendencias. Cada ciudad es lugar de origen de una gran cantidad de emigrantes y ha estado recibiendo inversiones durante las últimas décadas. Dichas inversiones han impulsado el desarrollo y el crecimiento económico, que a su vez ha atraido a inmigrantes provenientes de las zonas próximas.

Las actividades de los migrantes, así como los tipos de inversiones que realizan, pueden evolucionar a medida que van ganando edad o que cambian las condiciones de su país de origen.

Hasta los años noventa la mayor parte de las inversiones de los migrantes en Marruecos se efectuaban en tierra, vivienda y empresas individuales, tales como taxis y tiendas de abarrotes. Más recientemente, diferentes inversiones comerciales están aumentando, entre las que se pueden destacar proyectos relacionados con turismo, agricultura, manufacturas y comercio. Las mejores condiciones para la inversión y el auge del turismo han convertido a Marruecos en un país más atractivo para la inversión por parte de la población inmigrante.

Para el caso mexicano, los migrantes participan en operaciones empresariales en que pueden maximizar las habilidades que han adquirido en los Estados Unidos. Por ejemplo, en las visitas de estudio se advirtió que en Zacatecas, aquellos migrantes que trabajaron en la agricultura californiana estaban introduciendo nuevas técnicas de cultivo en sus explotaciones.

La posición social del migrante en el país de destino también influye considerablemente en la orientación de su inversión. Aquellos que se han vuelto inversores a menudo contaban con estatus legal regular y empleo en el país de destino y se situaban bien integrados en términos sociales y económicos antes de regresar a México y Marruecos.

Además, las condiciones generales de inversión en el país de origen inciden de forma relevante en las decisiones que toman los migrantes a la hora de invertir. Por ejemplo, Marruecos lanzó una campaña a nivel nacional en el año 2001 llamada "Visión 2010", con la finalidad de impulsar fuertemente la inversión en turismo. Esta campana tenía como meta atraer a 10 millones de turistas por año hacia Marruecos. En 2004, la cifra de turistas sobrepasó por primera vez los cinco millones y la infraestructura del sector había mejorado notablemente.

De este modo, mientras que el gobierno marroquí planificaba que grupos internacionales como Thomas Cook y el Club Med inviertan en su industria turística, pequeños grupos de inversores, entre quienes se encuentra población migrante, han aprovechado las oportunidades del contexto. Asimismo, las planificaciones gubernamentales para mejorar la agricultura marroquí también parecen haber atraído las inversiones de los migrantes.

Remesas colectivas y asociaciones de oriundos: éxitos y fracasos

Tradicionalmente, los migrantes que tienen sus raíces en el mismo pueblo o en la misma región se han estado organizando en asociaciones de oriundos o compatriotas (de aquí en adelante HTA por el termino inglés Home Town Association- asociación de oriundos), por medio de las cuales pueden invertir colectivamente en proyectos en sus lugares de origen, desde la reparación de la iglesia a la construcción de un pozo.

Muchas HTA tienen interés en defender su posición en sus lugares tanto de origen como de destino, por lo que se organizan en redes para incrementar su capacidad para influir en negociaciones que sostienen con políticos en cada país.

Las HTA tanto marroquíes como mexicanas han apoyado proyectos en pequeña escala de infraestructura, educación y atención a la salud en comunidades locales, a fin de mejorar el bienestar general. Este tipo de iniciativas tienen un impacto limitado en el crecimiento económico local.

En otros casos, las HTA han participado en proyectos agrícolas, creando cooperativas, infraestructuras agrícolas o apoyando inversiones en negocios. Entre los ejemplos de este tipo de inversiones figura una fábrica de mezcal en Zacatecas apoyada por el Programa Tres por Uno del gobierno mexicano, por el cual este último (a nivel federal, estatal y municipal) aporta tres dólares por cada dólar invertido por una HTA. Otra iniciativa relevante es la introducción del cultivo de azafrán en el sur de Marruecos a través del apoyo que prestó una agrupación de migrantes franco-marroquíes llamada Migrations et Développement (Migraciones y Desarrollo).

Mientras que la fábrica de mezcal fracasó debido en buena parte a que no tomó en cuenta la poderosa competencia que representaba el estable sector productor de tequila, el segundo proyecto fue más exitoso. Aún así, no hay evidencia de que incluso las iniciativas más promisorias en la materia hayan conducido a un proceso de crecimiento regional más amplio.

Las HTA parecen operar de manera diferente en México y Marruecos. La red nacional de HTA mexicanas ha mostrado cierta eficiencia en promover los intereses de los migrantes, cabildeando por sus derechos y dándoles voz, tanto en los Estados Unidos como en México.

La composición fragmentaria y multilingüe de las HTA marroquíes les hace tener un poder de presión más débil en los países de recepción que el que tienen los mexicanos en Estados Unidos, a lo cual contribuye el hecho de que, en comparación con los migrantes mexicanos, los migrantes marroquíes cuentan con niveles más bajos de alfabetización y de educación. No obstante, las organizaciones marroquíes parecen estar más dirigidas al desarrollo de sus regiones de origen que sus contrapartes mexicanas.

Aunque los formuladores de políticas alientan las remesas colectivas, las visitas y las discusiones sostenidas con los migrantes marroquíes y mexicanos han sacado a la luz que los éxitos y los alcances colectivos de las remesas han sido bastante limitados.

En primer lugar, no todos los proyectos que se visitaron y analizaron han sido exitosos (e incluso algunos han fracasado) por diferentes causas. Entre estas, podemos destacar la la falta de estudios de viabilidad, la falta de apoyo técnico por parte de las dependencias gubernamentales, una pobre implementación de las actividades, dificultades para sostener el proyecto, condiciones de inversión desfavorables o dificultades en el mercadeo de productos agrícolas e industriales. La capacidad y el poder de las organizaciones de migrantes para enfrentar y sobrellevar problemas económicos estructurales, así como para compensar la ausencia o las fallas de las políticas de desarrollo nacional, son bastante limitados.

En segundo lugar, los proyectos filantrópicos no parecen impulsar por sí solos el desarrollo sin cambios en las condiciones generales de desarrollo. Resultan mucho más importantes las remesas privadas particulares entre familiares, las cuales pueden mejorar las condiciones de vida, elevar sensiblemente la inversión y el crecimiento económico en las regiones emisoras de migrantes.

En tercer lugar, las organizaciones de migrantes están preocupadas porque un excesivo énfasis en las remesas colectivas puede llevar a que el gobierno descargue sus responsabilidades para con el desarrollo, depositándolas en los migrantes y sus organizaciones. En efecto, la labor de las HTA también puede verse como un síntoma y también como una respuesta ante el fracaso del Estado para proporcionar infraestructura básica, atención a la salud accesible y una buena educación.

En cuarto lugar, la mayor parte de los migrantes no están dispuestos o no están en la capacidad para volverse empresarios o "trabajadores del desarrollo". Las decisiones que toman en materia de gastos e inversiones muestran su interés legítimo por mejorar el modo de vida de sus propias familias y, hasta cierto punto, de sus propias comunidades. Cuando los gobiernos o las agencias del desarrollo proyectan expectativas sobredimensionadas sobre los migrantes y sus asociaciones, lo más probable es que fracasen las estrategias políticas.

En quinto lugar, los proyectos de los migrantes no necesariamente apoyan el tipo de iniciativas que ayudarían en mayor medida a las comunidades locales. En contextos locales altamente politizados, las actividades caritativas y proyectos (de prestigio) como nuevas plazas, iglesias o mezquitas, pueden satisfacer primordialmente las necesidades de élites locales migrantes, lo cual puede conducir a una mayor desigualdad, en lugar de contribuir al desarrollo local o aliviar la pobreza.

Por ejemplo, como parte del estudio se visitó una pequeña clínica en una comunidad mexicana, que en realidad no parecía necesaria porque en un pueblo cercano ya funcionaba una clínica del gobierno. De manera similar, la utilización de capital gubernamental, como un aporte que iguala fondos colectivos aportados por migrantes para convertir una plaza del pueblo en un área cubierta con un estacionamiento público quizás no sea una obra prioritaria para una pequeña comunidad rural en decaimiento.

Las características de las iniciativas que se apoyaron en Marruecos se enmarcan en la misma línea. Por ejemplo, la renovación de un hostal usando fondos de desarrollo internacionales, pero todavía carecía de una estrategia de mercadeo tras tres años en funcionamiento. El dueño de este proyecto empresarial, quien era hijo de un emigrante, dependía de la organización de migrantes para encontrar clientes que ocuparan las cinco habitaciones del hostal.

La cuestión de la presencia/ausencia del Estado

Si bien tanto el Estado marroquí como el mexicano han contemplado estrategias para alentar y co-financiar iniciativas de desarrollo impulsadas por migrantes; éstas han sido llevadas a cabo mediante enfoques diferentes.

Como se mencionó en páginas precedentes, México cuenta con el Programa Tres por Uno, por medio del cual los gobiernos federales, estatal y municipal co-financian directamente proyectos de migrantes. No obstante, estas actividades para el desarrollo no constituyen generalmente una estrategia gubernamental más amplia en materia de desarrollo.

En Marruecos, el gobierno financia programas de desarrollo más amplios para impulsar la agricultura y el turismo en los que los migrantes también pueden incorporarse y, solicitar fondos. Asimismo, como parte de las políticas de "co-desarrollo", algunos estados europeos y agencias del desarrollo han contribuido a proyectos iniciados por las HTA marroquíes. Algunas HTA han aprovechado el papel que cumplen en proyectos de desarrollo rural para persuadir al gobierno de que el desarrollo no sólo es viable, sino que ulteriormente también es responsabilidad de éste.

Las visitas de estudio y las investigaciones de contexto también revelaron que los gobiernos tienden a desempeñar un papel ambiguo y cuestionable, y que su presencia no siempre es deseable.

Muchos migrantes realmente prefieren evitar la participación del Estado a fin de mantener su propia autonomía. La idea de que es tarea de los gobiernos comprometer a los migrantes con el desarrollo se percibe como una visión paternalista por parte de la población migrante ya que, desde hace décadas, los migrantes han estado comprometidos con el desarrollo en sus propios términos.

La participación gubernamental en proyectos de las HTA también puede generar una serie de consecuencias imprevistas, tales como comenzar a depender del dinero del gobierno y, en esa medida, perder el espíritu empresarial. El hostal en Marruecos previamente mencionado, es un claro ejemplo de una inversión que requería, y siguió requiriendo, el apoyo de una organización de migrantes. Sin la participación de esta última, ese hostal no hubiera resultado redituable y tendría un futuro incierto.

En Juchipila, México, la incapacidad para manejar todo el potencial de la fábrica de mezcal y también para mercadear eficientemente el producto condujo a una gran decepción. Y peor aún, el espíritu empresarial de la HTA ha fracasado.

Replanteando el debate

Los resultados obtenidos a partir de las visitas de estudio sugieren lo siguiente:

  • El interés de los migrantes en el desarrollo está impulsado por una serie de necesidades individuales y familiares legítimas. Solo forma secundaria, los migrantes están interesados en promover el desarrollo de comunidades y regiones.
  • La existencia de condiciones económicas y políticas desfavorables en el nivel local, regional y nacional dificultan el diseño y la aplicación de inversiones y de proyectos en desarrollo, razón por la cual frecuentemente fracasan.

Dado que el desarrollo es una condición para atraer las inversiones de los migrantes, más que una consecuencia de ello, los formuladores de políticas estarían acertados si cambiasen sus perspectivas sobre migración y desarrollo. En vez de preguntarse qué pueden hacer los migrantes para apoyar el desarrollo, los gobiernos deberían buscar y generar condiciones que atraigan inversiones de los migrantes.

Esto significa incluir a los migrantes en los esfuerzos de desarrollo más amplios a nivel nacional, en vez de aislarlos en políticas de migración y desarrollo específicas, como el Programa Tres por Uno en México.

El enfoque marroquí puede constituir un paso en la dirección correcta, ya que de esa manera las organizaciones de migrantes pueden efectuar solicitudes en fondos de desarrollo humano más amplios. Las inversiones y las iniciativas de los migrantes en materia de desarrollo en Marruecos y México lograron mejores resultados cuando se efectuaron en sectores en crecimiento y formaban parte de una estrategia de desarrollo más amplia.

En líneas generales, es necesario que tales proyectos sean objeto de evaluaciones independientes ya que ni los gobiernos ni las HTA abordan abiertamente, ni con facilidad, el fracaso de los proyectos.

Una observación e hipótesis clave a explorar, es que quizás la migración puede crear la gran diferencia en regiones "semi-periféricas" donde las economías no están ni en auge ni en decaimiento, sino que más bien tiene el potencial para crecer. Es en lugares como éstos donde las remesas pueden generar un círculo virtuoso, impulsando a la economía más allá de un punto crítico que conduzca a un crecimiento acelerado. En este sentido, un estudio comparativo sobre regiones y comunidades en cuyo crecimiento inciden tanto la circulación de los migrantes como las inversiones de éstos podría sacar a la luz las condiciones bajo las cuales la migración consigue impulsar procesos de desarrollo.

Por otro lado, las políticas que buscan incluir a los migrantes en el proceso de desarrollo no deben suponer que éstos van a regresar, ni que es responsabilidad de quienes regresan impulsar el desarrollo. Además, el hecho de enfocarse exclusivamente en los migrantes como beneficiarios potenciales de fondos gubernamentales tiende a excluir a la población no migrante (que a menudo es más pobre), la cual puede también tener ideas innovadoras.

Los países de destino también tienen un papel importante que cumplir. Durante la actual crisis económica, los países europeos en concreto, han intentado alentar el retorno de migrantes a sus países de origen. Sin embargo, cuando políticas de este corte también establecen que los migrantes no pueden retornar al país de destino, terminan obligándolos a asentarse de manera semi-permanente. Las políticas que vinculan el retorno con el desarrollo tienden a fracasar precisamente porque limitan los derechos de los migrantes.

Si bien los migrantes pueden potencialmente acelerar el desarrollo de sus lugares de origen, no se les puede culpar por la falta de desarrollo de los mismos ni se puede esperar que generen desarrollo en ambientes poco atractivos para invertir. En efecto, las remesas y las inversiones por sí solas no pueden remover ni superar las limitantes de tipo estructural. Como ha mostrado la comparación entre Marruecos y México, tanto los estados emisores como receptores, desempeñan un papel crucial en asegurar que la migración tenga impactos positivos en el desarrollo.

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Sitios web

International Migration Institute, University of Oxford (Instituto de Migraciones Internacionales, Universidad de Oxford)

Transatlantic Dialogues on Migration and Development Issues (Diálogos Transatlánticos sobre Asuntos de Migración y Desarrollo)

Fondation Hassan II pour les Marocains Résidents à l'Etranger (Fundación Hassan II para los Marroquíes Residentes en el Extranjero)

Immigration Développement Démocratie (Inmigración Desarrollo Democracia)

Migrations et Développement (Migraciones y Desarrollo)

National Alliance of Latin American and Caribbean Communities (Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas)

Migration and Development theme at the Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ) (Tema de Migración y Desarrollo en el Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ))

German Marshall Fund of the United States (Fondo German Marshall de los Estados Unidos)